Para millones de hogares venezolanos, las remesas que envían familiares desde el exterior no son un complemento: son la principal red de sostén frente a años de contracción económica. La reconexión financiera del país abre la posibilidad de que esos envíos sean más baratos, rápidos y formales.

El costo de enviar

Durante el aislamiento, buena parte de las remesas circuló por canales informales, con comisiones elevadas y escasa trazabilidad. La reactivación de la banca corresponsal y de los servicios financieros internacionales podría reducir esos costos y ampliar el acceso, sobre todo para quienes están fuera de las grandes ciudades.

Una palanca de recuperación

Los economistas subrayan que las remesas, bien canalizadas, pueden convertirse en un motor de consumo e incluso de pequeña inversión productiva. Pero advierten que su efecto depende de la estabilidad de precios: sin control de la inflación, el alivio que traen se diluye rápidamente.

La diáspora venezolana, una de las mayores del continente, observa con cautela. Para muchos, la pregunta no es solo cómo enviar dinero a casa, sino si algún día las condiciones permitirán volver.